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Hacia lo que vendrá. Escritos desde el cine. Libro de Fernando Luis Pujato. Editorial Vilnius. 2014.

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Por Geraldine Salles Kobilanski

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un mes de junio

estimado Fernando,

estos días buscaba —sin poder encontrarla— la frase cinematográfica que más hondo caló en mis huesos:

Y sé muy bien por qué adopté el cine: para que a cambio me adoptara. Para que me enseñara a tocar incansablemente con la mirada a qué distancia de mí empezaba el otro.

y no es casual que la haya encontrado finalmente al comienzo de una de tus críticas: ¿Quieres ser un na’vi? cada vez que la leo (la frase), mis ojos se humedecen con una velocidad estrepitosa, los anteojos se me empañan y mi voz se siente frágil (amo leer en voz alta). no creo que este correo —electrónico— pueda abarcar todo aquello que siento, pienso, comprendo y adoro de tu libro, pero no hay manera alguna de escaparnos del lenguaje. entonces voy a intentar que él me ayude a manifestarme de la manera más honesta posible, como me gusta que las cosas sean, simplemente honestas. y es la primera vez que escribo un correo, sentido, en minúsculas, en tanto ellas no distinguen jerarquías, trabajan colectivamente, dando la misma relevancia predicativa (la diferencia está al principio de la oración).

esperaba a mi querido amigo Sebastián para cenar. cargaba Hacia lo que vendrá. Escritos desde el cine en sus manos. él estaba maravillado, no podía creer lo que estaba leyendo. y me recitó ¡Qué bello es morir! lo escuchaba atenta mientras tomaba una copa de vino y entonces comprendí porqué mi amigo estaba feliz al leerte. yo, sin darme cuenta, también lo estaba siendo.

tu libro lo pienso como a-categórico: no responde a categorías de orden editorial, semiótico, esctructuralista, geográfico, cronológico, estético, autoral. y en esta deconstrucción de categorías que establecerían un ordenamiento exógeno al propio universo del libro, creás tus propias categorías, las cuales responden únicamente a preocupaciones y reflexiones que giran en torno al cine. e incluso, tampoco me atrevería a enumerar aquellas reflexiones como hace Roger Koza hasta la décimosegunda, porque no creo que la gracia sea buscar categorías que dividan las críticas por secciones. al contrario, es justamente luchar en contra de esta necesidad de rotular todo lo que nos rodea, sobretodo nuestros pensamientos. ¿en qué categoría podría entrar El fuego de un pincel? considero que es la más radical de tus críticas, por cierto. el cine no se restringe a la proyección de imágenes, sino que él es un pensamiento que potencia nuestro acto imaginativo. no he visto el filme de Im Kwon-taek y tampoco creo que sea necesario que lo vea, pues mediante tu crítica-poema has creado un nuevo filme, uno abismal.

tu discurso dialéctico me-nos permite mantener un constante vínculo con la realidad. Brecht entendía que el teatro había que contrastarlo con la realidad misma, no con estéticas realistas y si su concepción estética teatral fue enormemente política fue —no por suscribir al Realismo Socialista, lejos de esa postura un tanto evidente— sino a causa de reconfigurar espacialmente la puesta en escena, porque es en ella donde nace el texto dramático, donde hay que evidenciar el artificio y en donde se debe romper con la cristalización ideológica (las cómodas nalgas burguesas). el viernes noctívago pasado, leía con Florencia —mi amiga querida y una tercera hermana que me concedió la vida— algunas de tus críticas. al terminar de leerlas, me dijo que sentía que la manera de abordar el filme resultaba periférica, es decir, como si una puesta en escena lo estuviera esperando para darle el verdadero sentido a la misma. y percibí que no había mejor vocablo para definir tu libro: el libro-periferia, la crítica-periferia, el cine-periférico. le respondí a Flor que sentía lo mismo, por la sencilla razón de que el cine atraviesa la realidad, atraviesa la vida, en un sentido recíproco. urge que el cine —y la crítica— no se engluta a sí mismo, no se enamore de su propia imagen reflejada en una fuente. el teatro brechtiano es épico al responder a una estructura episódica, fragmentaria, cuyo núcleo no es otro que el montaje. la fragmentación me-nos permite comenzar, continuar, finalizar y retomar tu libro desde donde me-nos apetezca. la última crítica que leí fue Cenizas sobre el Hudson, una alabanza a la amistad, a los vínculos afectivos de aquella familia adoptiva que vamos construyendo a medida que andamos.

un libro que dialoga con la soledad y con lo colectivo, con lo público. un libro que leo en solitario tomando un café, un libro que leo en voz alta a solas y con amigos. tu libro es la experiencia del cine, de asistir a él, de sentarse en una butaca, a solas o acompañado, rodeado de seres desconocidos, compartiendo lo irrepetible de la proyección, o en otras palabras, lo que sucede es la infinitud.

En esa imaginación del cine aún no conquistada.

Algo siempre puede cambiar en nuestras vidas, algo siempre cambia en el cine de Hong. Tal vez casi imperceptiblemente.

Acaso una expansión.

Es el final del comienzo de una conversación. Todavía estamos en eso.

Y restituyendo al cine su alteridad, arrebatada y domesticada por la televisión, dada en espectáculo, leída frenéticamente, encadenada obscenamente.

(…) en los misterios de alcoba (…).

El cine, entre otras cosas, es un acto imaginativo inscripto en imágenes (…).

es en estas oraciones, y otras tantas, que la poética de Daney me vuelve una y otra vez a la mente, insistiendo, comparando e incluso reclamando una analogía justa y lúcida. no hay distancia histórica suficiente, lo sé, pero tampoco me interesa que la haya. a veces, sino siempre, hay que confiar en las imágenes cinemáticas carnales —emocionales-cerebrales— que se proyectarán en un tiempo no tan lejano, como imágenes-vistas, imágenes-escritas, imágenes-dichas. el Daney argentino precisa de esas imágenes. porque alguien que cree en la imagen y no en lo visual como Pujato, que encarna la imagen, merece esa distinción.

esperando el contraplano,

Geraldine.

|Para leer  la correspondencia completa, pueden descargar el siguiente PDF: Correspondencia completa | Pujato – SK|

2 pensamientos en “el primer plano-contraplano

  1. El libro “Hacia lo que vendrá. Escritos desde el cine”, se consigue en:

    Córdoba:
    Júpiter (Caseros 261 – Galeria del Huerto)
    Rubén Libros (Deán Funes 163 – Local 1 – Paseo Santa Catalina)
    El Espejo (Deán Funes 163 – Local 4 – Paseo Santa Catalina)
    Séptimo Arte Videoclub (Bedoya 514 – Cofico)
    Librería de Poesía (buscar en Facebook)

    Buenos Aires:
    Librería De La Mancha (Av. Corrientes 1888)

    Otra opción es pedirlo a la siguiente dirección: editorialvilnius@gmail.com
    Blog de su editorial Vilnius: http://editorialvilnius.wordpress.com/

  2. Pingback: Hacia lo que vendrá. Escritos desde el cine. * por Geraldine Salles Kobilanski | La noche del cazador

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